Imagen de recurso para ilustrar el artículo sobre el dolor y la música.
¿Alguna vez has sentido que una canción te «cura» tras un día agotador? Para millones de personas que conviven con el dolor crónico, esta sensación no es solo poética, sino una herramienta terapéutica real. El dolor persistente, ese que dura más de tres meses, no solo afecta al cuerpo; agota la mente, nubla las emociones y puede llegar a robarnos la alegría de vivir. Sin embargo, la ciencia está descubriendo que la música tiene el poder de «hackear» los circuitos del cerebro para devolvernos parte de ese bienestar perdido.
Por: A. Lagar | Fecha: 04 de febrero de 2026
Vivir con dolor constante es como tener una alarma encendida en el cuerpo las 24 horas del día. Esta situación termina por alterar el sistema de recompensa del cerebro: las cosas que antes daban placer dejan de darlo, aparece la apatía y el ánimo se desploma. Muchas veces, los fármacos no son suficientes para apagar esta alarma. Es aquí donde la música entra en juego, no solo como una distracción, sino como un interruptor biológico capaz de reactivar la química del placer.
El «rescate» de la dopamina
Investigadores de la Universidad de Barcelona y el Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge han publicado una perspectiva en la revista Frontiers in Pain Research donde explican que el dolor crónico altera el sistema de la dopamina, la molécula del placer y la motivación. Cuando sufrimos de forma continuada, el cerebro pierde capacidad para generar estados positivos.
La música placentera actúa directamente sobre este sistema. Al escuchar una melodía que nos emociona, el cerebro libera dopamina en áreas clave como el núcleo accumbens. Es como si la música «reparara» temporalmente los circuitos que el dolor ha dañado, ayudando al paciente a recuperar la motivación y la resiliencia emocional.
Algo más que una simple distracción
No se trata solo de «olvidarse» del dolor mientras suena una canción. La música activa una red compleja en el cerebro que incluye la ínsula y la corteza cingulada, áreas que deciden cuánta importancia le damos a lo que sentimos.
Cuando la música es personalmente significativa para nosotros, compite por los recursos de nuestra atención. El cerebro, ocupado procesando la emoción y el ritmo de la canción, tiene menos «espacio» para procesar las señales de dolor. Es un efecto analgésico que va de arriba hacia abajo: desde nuestra mente hacia nuestra percepción física.
Cómo te ayuda en tu día a día: ejemplos prácticos
La integración de la música en el manejo del dolor crónico ofrece ventajas que puedes notar de inmediato:
- Reducción de la tensión: Escuchar música relajante disminuye la frecuencia cardíaca y la tensión muscular, lo que reduce la presión sobre las articulaciones y los nervios inflamados.
- Mejora del ánimo: Al generar emociones positivas, la música ayuda a combatir la depresión y la ansiedad que suelen acompañar al dolor persistente.
- Autonomía y control: Elegir tu propia lista de reproducción te devuelve una sensación de control sobre tu cuerpo y tu estado de ánimo, algo que a menudo se pierde en los tratamientos hospitalarios.
Diferencia entre escuchar música y musicoterapia
Es importante distinguir entre ponerse los cascos en casa y la musicoterapia profesional. Mientras que la escucha pasiva es excelente para relajarse y distraerse, la musicoterapia activa (donde el paciente canta, toca o compone con un profesional) suele dar resultados más profundos y duraderos en casos complejos.
Sin embargo, para el paciente en casa, el consejo de los expertos es claro: la música debe gustarte. El efecto analgésico depende totalmente del placer que te produzca. No sirve cualquier género; tiene que ser «tu» música, esa que te pone la piel de gallina o que te trae recuerdos felices.
El futuro del tratamiento del dolor no busca sustituir a las medicinas, sino complementarlas. Integrar la música como un adyuvante permite, en muchos casos, reducir las dosis de fármacos más fuertes y mejorar radicalmente la calidad de vida de quienes sienten que su cuerpo les ha declarado la guerra.
El artículo de opinión, titulado «The therapeutic use of music for chronic pain: a psychological and neurobiological perspective», ha sido publicado el 13 de enero de 2026 en la revista científica Front. Pain Res. 6:1658523. doi: 10.3389/fpain.2025.1658523. El artículo ha sido firmado por Víctor Fernández-Dueñas, Antoni Rodríguez-Fornells y Jennifer Grau-Sánchez, expertos de la Universidad de Barcelona y la Universidad Autónoma de Barcelona. El artículo fue apoyado por el Plan Nacional Sobre Drogas, Ministerio de Sanidad (2021I068); Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge (24VAR001); y Ayuda CEX2021-001159-M financiada por MCIN/AEI/10.13039/501100011033. © 2026 Fernández-Dueñas, Rodríguez-Fornells y Grau-Sánchez. Contenido distribuido bajo Licencia Creative Commons Attribution (CC BY). 🔗 Licencia: https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/deed.es
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