Imagen de recurso: La recuperación de las lesiones varía según la fase del ciclo menstrual.
Un estudio realizado con jugadoras de la Liga F revela que las lesiones sufridas durante los días de menstruación no son más frecuentes, pero sí presentan una carga de lesión hasta tres veces mayor. La investigación apunta a que las fluctuaciones hormonales podrían influir en la gravedad y en la capacidad de reparación del tejido muscular.
Por: A. Lagar | 3 de marzo de 2026
En el fútbol de élite, cada día fuera del césped cuenta. Para las futbolistas profesionales, el ciclo menstrual es un proceso fisiológico que va mucho más allá de la biología básica, pues afecta directamente al metabolismo, la respuesta inmunitaria y el control neuromuscular. Ahora, una investigación publicada en Frontiers in Sports and Active Living ha puesto cifras al impacto de la regla en la salud de estas deportistas.
Tras analizar a 33 futbolistas de la máxima categoría española durante cuatro temporadas, investigadores de España y Reino Unido han concluido que, aunque no se lesionan más veces durante la menstruación, el impacto de los daños sufridos en esos días es significativamente mayor.
El seguimiento incluyó 852 ciclos menstruales y 80 lesiones en extremidades inferiores, de las cuales 11 se produjeron durante los días de sangrado. Las jugadoras registraron de forma autoinformada las fases con y sin sangrado, las únicas que pueden identificarse con fiabilidad sin análisis hormonales en sangre.
El triple de tiempo en el banquillo
Los datos recogidos entre las temporadas 2019/20 y 2022/23 muestran una diferencia notable en la recuperación. Mientras que la incidencia de lesiones es similar en todo el ciclo, aquellas que ocurren durante el sangrado presentan una media de tres días más de baja.
El efecto es especialmente evidente en las lesiones de tejidos blandos, que afectan a músculos, tendones y ligamentos. El estudio contabilizó 684 días perdidos por cada 1.000 horas de entrenamiento cuando la lesión se produjo durante la menstruación, frente a los 206 días registrados en el resto de las fases.
Por qué la recuperación se ralentiza
Eva Ferrer, especialista en medicina deportiva del Hospital Sant Joan de Déu y del Barça Innovation Hub, explica que los niveles hormonales pueden influir en la severidad de la lesión. Los niveles bajos de estrógeno, por ejemplo, podrían reducir la capacidad de reparación muscular y aumentar la fatiga o el dolor.
Además, otros factores fisiológicos entran en juego. La pérdida de hierro propia del sangrado puede disminuir la resistencia, mientras que un posible aumento de la inflamación durante estos días podría causar un mayor daño en los tejidos cuando se produce un percance físico. No obstante, los autores aclaran que estas explicaciones son todavía hipótesis que deberán confirmarse en futuros estudios específicos.
El impacto de la menopausia en el rendimiento
La influencia hormonal en el deporte no termina con la edad fértil. Otra investigación publicada en PLOS One revela que cuatro de cada cinco atletas de entre 40 y 60 años informan de agotamiento físico y mental debido a la menopausia.
Según la encuesta realizada a 187 deportistas de disciplinas como el ciclismo o la natación, las molestias articulares y musculares son los síntomas que más negativamente afectan al rendimiento. De hecho, el 97 % de las mujeres que sufren estas molestias aseguran que su entrenamiento se ve condicionado por ellas, sumándose a otros problemas como el insomnio o el aumento de peso.
Adaptar el entrenamiento a cada mujer
Ante estas evidencias, los expertos proponen que el entrenamiento se ajuste de forma individual a las fases del ciclo menstrual o a la menopausia. Estos ajustes no solo dependen del perfil hormonal, sino de la sintomatología de cada mujer y su capacidad de recuperación en cada momento.
Esta estrategia es aplicable también a quienes practican ejercicio de forma no profesional. Según Ferrer, llevar un registro del ciclo permite orientar la intensidad de la actividad y las estrategias de descanso. No se trata de evitar el deporte durante el periodo, sino de adaptar la carga de trabajo cuando sea preciso para optimizar la salud y el bienestar.






