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Los días cotizados a la Seguridad Social han registrado un incremento sustancial en el tercer trimestre de 2025, consolidando una mejora estructural en la calidad del empleo y la participación femenina.
Por: A. Lagar | Fecha: 01 de febrero de 2026
Los últimos datos oficiales del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones confirman una tendencia alcista en el mercado laboral español. Según la estadística de días cotizados a la Seguridad Social publicada recientemente, el índice de jornadas computadas ha crecido un 16,7% en comparación con los niveles registrados antes de la crisis sanitaria de la COVID-19. Este indicador, al ser ajustado para medir exclusivamente los días efectivos —descontando situaciones de ERTE, incapacidades temporales y prestaciones por nacimiento—, muestra un avance sólido del 14,3% hasta el tercer trimestre de 2025.
Dinámica del mercado laboral y calidad del empleo
El informe técnico revela que no solo se ha producido un incremento cuantitativo en la afiliación, sino un cambio en la composición de las jornadas. Las horas efectivas trabajadas presentan un aumento del 14,5% respecto al cuarto trimestre de 2019, una cifra que se alinea con la Encuesta Trimestral de Coste Laboral (ETCL) del INE, que sitúa dicho crecimiento en el 14,8%.
Este dinamismo se concentra especialmente en sectores de alto valor añadido. La Educación lidera este repunte con un incremento del 40,7% en los días efectivos cotizados. Le siguen de cerca el sector de Información y Comunicaciones, con un ascenso del 34,3%, y las Actividades Profesionales, Científicas y Técnicas, que repuntan un 26,6%. Estas cifras sugieren un desplazamiento del mercado hacia actividades de mayor especialización técnica y académica.
El impacto de la reforma laboral en la estabilidad
Uno de los puntos más relevantes del informe es la transformación de la temporalidad. Antes de la entrada en vigor de la última reforma laboral en diciembre de 2021, los trabajadores con contrato indefinido representaban el 72,3% de los días cotizados a la Seguridad Social. Al cierre del tercer trimestre de 2025, esta proporción se ha elevado hasta el 87%, reduciendo el peso de la contratación temporal al 13%.
Borja Suárez, secretario de Estado de la Seguridad Social y Pensiones, ha señalado que estas cifras demuestran que «no sólo se crea empleo, sino que aumenta de forma sustancial su calidad». Suárez ha hecho hincapié en la reducción de la brecha de género dentro del sistema, destacando que el porcentaje de días cotizados por mujeres ha alcanzado el 47,9% del total, el nivel más alto registrado hasta la fecha, frente al 47,4% de finales de 2019.
Metodología y divergencias estadísticas
Los datos, extraídos directamente de los registros de afiliación y de los informes de bases de cotización de la Tesorería General de la Seguridad Social (TGSS), ofrecen una visión más optimista que otros indicadores tradicionales. Mientras que los registros de la Seguridad Social y el INE muestran crecimientos superiores al 14%, la Encuesta de Población Activa (EPA) y la Contabilidad Nacional Trimestral (CNTR) sitúan el incremento de las horas efectivas en un 7,9% y 8,3% respectivamente.
Esta divergencia en las series estadísticas comenzó a hacerse notable a finales de 2021, coincidiendo con los cambios normativos en la contratación. No obstante, la tendencia general de los días cotizados a la Seguridad Social confirma una mayor densidad en las carreras laborales, lo que tiene una incidencia directa en la sostenibilidad del sistema de pensiones y en la protección social de los trabajadores. El próximo paso de la administración será monitorizar si este ritmo de crecimiento en sectores tecnológicos y profesionales se mantiene durante el último trimestre del ejercicio.
La Lupa
El crecimiento de los días cotizados en sectores como la Educación y la Tecnología no solo implica más empleo, sino empleos menos expuestos a la estacionalidad. La convergencia de la mujer hacia el 48% de la cotización total es un indicador clave de la reducción de la inactividad femenina, aunque todavía persiste una diferencia de 4,2 puntos porcentuales respecto a los hombres.