Imagen de recurso: los atracones en adolescentes suelen estar vinculados a la gestión de emociones negativas. Foto: Norma Mortenson
Un estudio realizado con más de 3.500 jóvenes revela que el 12,6 % de los adolescentes experimenta síntomas de atracones. La pérdida de control al comer es la señal más frecuente, un comportamiento que suele vincularse con problemas emocionales, insatisfacción corporal y dificultades en la conducta.
Por: A. Lagar | 3 de marzo de 2026
Casi todo el mundo ha comido alguna vez su alimento favorito hasta sentirse demasiado lleno o ha picado algo sin tener hambre real. Sin embargo, cuando este comportamiento deja de ser una excepción y aparece una sensación de no poder parar, entramos en el terreno de los atracones. Estos episodios no solo consisten en ingerir mucha comida, sino en experimentar una falta de control que a menudo genera sentimientos de vergüenza.
Para comprender mejor este fenómeno, un equipo de investigadores analizó a un grupo de 3.595 adolescentes entre 2016 y 2019. El objetivo era identificar qué síntomas son más comunes y por qué algunos jóvenes son más propensos a desarrollarlos que otros, especialmente considerando que los trastornos alimentarios suelen aparecer en esta etapa de la vida.
Las dos caras del atracón
Según los profesionales de la salud mental, un atracón real requiere la presencia de dos factores clave. El primero es comer en exceso, es decir, consumir una cantidad de alimento muy superior a lo normal en un periodo corto. El segundo, y quizás el más determinante, es la pérdida de control al comer: esa sensación de seguir ingiriendo alimento incluso deseando detenerse.
El estudio dividió a los participantes en grupos según si presentaban uno de estos síntomas o ambos a la vez. Los resultados mostraron que el síntoma más extendido entre los adolescentes de 14 años es la pérdida de control en solitario, que afecta al 7,0 % de los jóvenes, mientras que el episodio completo de atracón (exceso de comida más falta de control) fue reportado por el 2,2 %.
Quiénes tienen mayor riesgo
La investigación no solo midió la frecuencia, sino que buscó patrones en la vida de los adolescentes. Se descubrió que aquellos con más problemas emocionales, como sentimientos de tristeza o infelicidad, presentan una mayor probabilidad de sufrir estos episodios. También se observó una relación con problemas de conducta, como la agresividad o la desobediencia escolar.
El peso corporal y la relación con la propia imagen también juegan un papel crucial. Los jóvenes que están más insatisfechos con sus cuerpos, que intentan comer menos de forma estricta para adelgazar o que utilizan la comida como una herramienta para calmar emociones negativas, mostraron más probabilidades de perder el control sobre su alimentación.
El peso de la pérdida de control
Uno de los hallazgos más relevantes del estudio es que la sensación de perder el mando sobre lo que se come parece ser más importante que la cantidad de comida ingerida en sí. Los factores de riesgo analizados impactaron con mayor fuerza en aquellos jóvenes que reportaron pérdida de control, independientemente de si el volumen de comida era masivo o no.
Estos datos son fundamentales para que médicos y científicos puedan identificar a tiempo a los adolescentes en situación de vulnerabilidad. Al reconocer estas señales de forma temprana, es posible ofrecer ayuda antes de que los síntomas se convierten en trastornos alimentarios persistentes y difíciles de tratar, como la bulimia nerviosa o el trastorno por atracón.
Prevención y salud futura
Detectar los atracones a los 14 años permite intervenir antes de que se desarrollen problemas de salud física y emocional más graves en el futuro. Factores como la dificultad para controlar las ganas de comer ante estímulos deliciosos o la restricción alimentaria por el peso corporal son señales de alerta que los padres y profesionales pueden vigilar.
En definitiva, entender que los atracones son una realidad común que afecta tanto a chicos (38,5 %) como a chicas (61,5 %) ayuda a eliminar el secreto y la vergüenza que suelen rodear a este comportamiento. La ciencia busca ahora utilizar estos perfiles de riesgo para crear estrategias que mejoren la salud mental y los hábitos de los adolescentes.
Citas: Savvopoulou F, Hackmack M, Jansen PW y Derks IPM (2024) ¿Puedes controlar tu alimentación? Un estudio sobre los atracones en adolescentes. Front. Young Minds. 12:1266072. doi: 10.3389/frym.2024.1266072
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