Recreación artística generada para ilustrar la vida social de las ballenas beluga bajo el hielo ártico.
Los árboles genealógicos de las belugas, reconstruidos mediante análisis de ADN en Alaska, desvelan que machos y hembras cambian constantemente de pareja para garantizar la diversidad genética de la especie.
Por: A. Lagar | Fecha: 25 de enero de 2026
El Ártico es una caja negra para la ciencia, pero la genética está empezando a arrojar luz sobre sus habitantes más carismáticos. Los complejos árboles genealógicos de las belugas han sido descifrados gracias a un estudio de 13 años realizado en la Bahía de Bristol, Alaska. Investigadores de la Universidad Atlántica de Florida han descubierto que, contrariamente a la creencia de que unos pocos machos dominantes monopolizan la reproducción, estas ballenas practican un sistema de apareamiento mucho más abierto y promiscuo de lo esperado.
Este hallazgo es crucial porque explica cómo una población pequeña y aislada ha logrado evitar los peligros de la endogamia. «Aún sabemos muy poco sobre las ballenas beluga debido a su hábitat gélido, pero el ADN nos está dando las respuestas que el hielo nos ocultaba», afirma el Dr. Greg O’Corry-Crowe, autor principal del estudio.
Rompiendo el mito del macho dominante
Durante más de una década, el equipo recolectó muestras de tejido de 623 ballenas con la ayuda de cazadores nativos de Alaska. Al analizar los datos, esperaban encontrar un sistema de poligamia estricta donde los machos más grandes y viejos engendraran a la mayoría de las crías.
Sin embargo, los resultados mostraron una realidad diferente. Aunque existe cierto grado de poligamia (algunos machos tienen más éxito que otros), no es extrema. El entorno acuático tridimensional dificulta que un solo macho acorrale y controle a un harén de hembras. En su lugar, los machos parecen apostar por una estrategia a largo plazo: vivir muchos años (pueden superar los 90) y asegurarse unos pocos apareamientos cada temporada, acumulando descendencia a lo largo de décadas.
Las hembras también eligen
El estudio reveló que las hembras no son pasivas en este proceso. Ellas también cambian de pareja regularmente a lo largo de su vida fértil. Rara vez tienen dos crías con el mismo padre. Los científicos sugieren que esta estrategia de «diversificación de la inversión» permite a las madres asegurarse de que, si se aparean con un macho de baja calidad genética una vez, no repetirán el error, garantizando mejores oportunidades para su descendencia futura.
Resiliencia genética ante la adversidad
Lo más sorprendente para los biólogos fue descubrir que, a pesar de ser una población pequeña de solo 2.000 individuos, los niveles de diversidad genética son altos y la endogamia es baja.
El secreto reside en su comportamiento social. Al cambiar frecuentemente de pareja, las belugas evitan que se formen líneas de sangre demasiado cerradas. «El sistema de apareamiento limita el número de crías emparentadas, lo que minimiza el riesgo de que individuos consanguíneos se crucen en el futuro», explica O’Corry-Crowe. Este mecanismo natural actúa como un seguro de vida para la especie, demostrando una resiliencia inesperada frente al aislamiento geográfico.
Fuente: Frontiers in Marine Science / Original Research: Mating systems, parentage, and reproductive success of beluga whales in Bristol Bay, Alaska
La Lupa: Estrategia de supervivencia
A menudo pensamos en la promiscuidad animal como un simple impulso biológico, pero en el caso de las belugas, es una sofisticada herramienta de supervivencia evolutiva. En un entorno donde una mala combinación genética podría condenar a una población aislada a la extinción, la variedad es la clave. La naturaleza ha diseñado a estos cetáceos para que, instintivamente, «no pongan todos los huevos en la misma cesta», asegurando así que la próxima generación sea tan fuerte como la anterior.