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Un equipo de investigadores ha analizado el caso de un paciente con un tumor hepático cuya evolución fue inusualmente favorable. El estudio revela que una letra faltante en su ADN mitocondrial generó una proteína incompleta, lo que dificultó que las células cancerosas obtuvieran energía para desplazarse.
Por: A. Lagar | 16 de marzo de 2026
Dentro de cada célula de nuestro cuerpo existen dos manuales de instrucciones distintos. El más conocido es el ADN nuclear, un libro extenso heredado de ambos progenitores que contiene más del 90% de la información necesaria para construirnos. Sin embargo, existe un segundo manual mucho más pequeño y circular que proviene exclusivamente de la madre: el ADN mitocondrial.
Este pequeño libro reside en las mitocondrias, unos compartimentos con forma de frijol encargados de generar la energía que nos mantiene vivos. Aunque solo contiene instrucciones para producir 13 proteínas, estas son piezas fundamentales para que la maquinaria energética celular funcione sin interrupciones.
El misterio de un hígado sano con un tumor
El estudio de este caso comenzó cuando los científicos detectaron a un paciente con un carcinoma hepatocelular muy singular. A diferencia de lo que ocurre habitualmente, esta persona se sentía perfectamente sana y su tumor fue descubierto por casualidad durante una revisión de rutina. Además, su hígado no presentaba enfermedades previas que explicaran la aparición del bulto.
Tras la cirugía para extirpar el tumor, el paciente se sometió a revisiones semestrales durante cinco años. Los resultados fueron inesperados para un bulto de ese tamaño: el cáncer no se había extendido a ninguna otra parte del cuerpo. Los médicos no encontraron indicios de metástasis, el proceso por el cual las células enfermas viajan para colonizar otros órganos.
Una letra menos en el código genético
Al buscar el origen de esta anomalía, los investigadores no hallaron errores en el ADN nuclear. El hallazgo clave apareció en el ADN mitocondrial: faltaba la letra «T» en la posición 14423. Este error, conocido como mutación, afectaba directamente a la producción de una proteína específica llamada ND6.
La proteína ND6 es una pieza esencial del Complejo I, una gran máquina molecular dentro de las mitocondrias dedicada a producir energía. En el caso de este paciente, más del 70% de sus moléculas de ADN mitocondrial presentaban esta ausencia, lo que provocaba que sus células fabricaran una versión más corta e incompleta de la proteína.
Una barrera energética contra la metástasis
La consecuencia de tener una proteína ND6 incompleta es que el Complejo I no puede ensamblarse correctamente. Es similar a intentar construir una estructura con ladrillos defectuosos; la máquina no funciona bien y la célula no puede generar suficiente energía. Los investigadores consideran que esta limitación fue, en este caso, una ventaja para el paciente.
Debido a que las células tumorales tenían esta deficiencia energética, carecían de la fuerza necesaria para desplazarse y diseminarse por el organismo. Aunque el tumor pudo crecer inicialmente, la mutación lo mantuvo confinado. Una vez que los cirujanos extirparon la masa tumoral, que contenía todas las células con este error genético, el paciente quedó libre de la enfermedad.
El futuro de las mutaciones beneficiosas
A pesar del hallazgo, los científicos aún no pueden determinar si la mutación fue la causa original del tumor o si apareció después de que este comenzara a formarse. Dado que el cáncer suele requerir grandes cantidades de energía para prosperar, parece más probable que el error en la proteína ND6 ocurriera una vez iniciado el proceso tumoral.
Este conocimiento abre una vía para futuras investigaciones sobre el control del cáncer. El objetivo sería diseñar tratamientos que imiten este efecto, reduciendo de forma segura la actividad del Complejo I para frenar la propagación de células cancerosas. Entender estos mecanismos particulares ayuda a desarrollar estrategias para pacientes que no cuentan con este tipo de mutaciones protectoras.
Citas: Bazzani V y Vascotto C (2026) Un “error” al rescate: ¡Bloqueando la huida del cáncer! Front. Young Minds. 14:1654490. doi: 10.3389/frym.2026.1654490