Tras 25 años de negociaciones, los Estados miembros autorizan la rúbrica del pacto comercial y de asociación que creará un mercado de 780 millones de personas y eliminará barreras arancelarias.
Por: A. Lagar | Fecha: 12 de enero de 2026
El acuerdo UE-Mercosur ha superado este viernes uno de sus trámites más decisivos y complejos. El Consejo de la Unión Europea ha adoptado formalmente las dos decisiones que autorizan la firma del Acuerdo de Asociación (EMPA) y del Acuerdo Comercial Interino (iTA) con los países del bloque sudamericano: Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. Este paso histórico marca el inicio del fin de una negociación que se ha prolongado durante más de un cuarto de siglo y que pretende establecer un marco de diálogo político, cooperación y comercio modernizado entre ambas regiones.
Una estructura en dos fases: EMPA e iTA
Dada la complejidad jurídica de un tratado de esta envergadura, el Consejo ha optado por una fórmula que permita aplicar las ventajas comerciales de forma inmediata.
- El Acuerdo de Asociación (EMPA): Es el pilar integral que abarca no solo el comercio, sino también el diálogo político en materias como derechos humanos, lucha contra el terrorismo, migración y cambio climático. Al ser un acuerdo de competencia mixta, requerirá la ratificación individual de todos los parlamentos de los Estados miembros de la UE para entrar en vigor plenamente.
- El Acuerdo Comercial Interino (iTA): Este documento extrae la parte de liberalización comercial e inversiones. Al ser competencia exclusiva de la Unión Europea, solo necesita el visto bueno del Parlamento Europeo y del Consejo para aplicarse, permitiendo que las empresas disfruten de las reducciones arancelarias sin esperar a los procesos de ratificación nacionales, que pueden durar años.
Oportunidades para la industria y el sector farmacéutico
El acuerdo UE-Mercosur abrirá las puertas a un mercado que hasta ahora ha sido altamente proteccionista. Sectores industriales estratégicos para Europa, como el automotriz, el químico y el farmacéutico, se verán beneficiados por una mejora sustancial en los términos de intercambio y la eliminación de barreras técnicas.
Además, el pacto facilita la participación de empresas europeas en licitaciones públicas de los países del Mercosur y elimina obstáculos al comercio de servicios digitales y financieros. Según el ministro de Energía, Comercio e Industria de Chipre, Michael Damianos, este paso es «esencial en un momento de creciente incertidumbre global» para reforzar los lazos económicos y el compromiso con el desarrollo sostenible.
Salvaguardias para el sector agrícola
Uno de los puntos más sensibles de la negociación ha sido la protección de los agricultores europeos frente a la entrada masiva de productos sudamericanos. Para mitigar estos temores, el Consejo ha introducido mecanismos de salvaguardia bilateral específicos.
Estas medidas permitirán a la Comisión Europea actuar con rapidez ante cualquier perturbación del mercado provocada por la importación de productos agrícolas sensibles. Hasta que se adopte el marco legislativo permanente, la Comisión tendrá el poder de iniciar investigaciones de salvaguardia a petición de los Estados miembros y aplicar medidas correctoras temporales. Este sistema busca garantizar un alto nivel de protección para el sector agroalimentario europeo durante el periodo de transición.
Próximos pasos hacia la ratificación
A pesar de la luz verde del Consejo, el proceso no ha terminado. El acuerdo UE-Mercosur requiere ahora el consentimiento del Parlamento Europeo. Una vez obtenido este respaldo, el Consejo podrá concluir formalmente los tratados.
La aplicación provisional de gran parte de los capítulos de cooperación y política comenzará poco después de la firma, mientras que el pilar comercial interino empezará a desplegar sus efectos económicos tan pronto como se completen los trámites en Estrasburgo y Bruselas.
Un gigante comercial frente a retos geopolíticos
La firma del acuerdo entre la UE y el Mercosur es mucho más que un tratado de aranceles; es un movimiento geopolítico de primer orden. En un mapa global donde China y Estados Unidos redefinen sus esferas de influencia, Europa busca asegurar su suministro de materias primas críticas y abrir mercados para su tecnología en una región con la que comparte valores culturales y democráticos. Sin embargo, el camino hacia la ratificación total en los 27 parlamentos nacionales será, sin duda, tortuoso. Las salvaguardias agrícolas introducidas son la moneda de cambio para calmar a sectores internos.
Fuente: Consejo de la Unión Europea (09.01.2026).