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Un nuevo estudio psicológico con solteros revela que tener una personalidad «juguetona» o lúdica en la adultez podría ser una herramienta clave para fomentar relaciones románticas más sanas, ayudando a las personas solteras a reducir su miedo a la intimidad y la ansiedad amorosa.
Durante mucho tiempo, la actitud lúdica (conocida en inglés como playfulness) ha sido estudiada en niños, pero cada vez cobra más relevancia en la vida adulta. Esta cualidad se define como la capacidad de reinterpretar situaciones cotidianas para hacerlas más entretenidas, intelectualmente estimulantes o interesantes. En el ámbito de la psicología, se divide en cuatro facetas: orientada a los demás, alegre (lighthearted), intelectual y extravagante (whimsical).
Hasta ahora, la ciencia había demostrado que las parejas juguetonas disfrutan de mayor satisfacción y expresan menos celos emocionales. Pero, ¿qué pasa con aquellos que no tienen pareja? Para responder a esta pregunta, los investigadores Kay Brauer y René T. Proyer de la Universidad Martín Lutero de Halle-Wittenberg (Alemania) analizaron a 384 personas solteras.
Menos miedo a la intimidad
Los resultados del estudio, publicado en Frontiers in Psychology, confirmaron que los solteros suelen mostrar, en promedio, un apego más inseguro (ansioso y evitativo) en comparación con las personas que tienen pareja. Sin embargo, la actitud lúdica actúa como un factor protector.
La investigación descubrió que la faceta «orientada a los demás» (usar el juego para animar a las personas o resolver tensiones) es el predictor más fuerte de un menor apego evitativo. Es decir, los solteros que disfrutan haciendo sonreír a otros tienen mucha menos tendencia a rechazar la intimidad o a cerrarse emocionalmente. Por otro lado, tener una disposición «alegre» y saber improvisar ante el estrés se relacionó con menores niveles de apego ansioso, lo que significa que estas personas se preocupan menos por el rechazo o el abandono.
El misterio de los celos
En estudios anteriores con parejas, ser juguetón ayudaba a disminuir notablemente los celos emocionales. Sin embargo, en los solteros, la asociación entre la actitud lúdica y los celos fue prácticamente inexistente.
Los autores sugieren una explicación lógica: la capacidad de usar el humor o el juego para «reencuadrar» una situación de amenaza simplemente no se activa en los solteros porque no tienen una relación real y tangible por la cual preocuparse. Sin una pareja que detone señales de amenaza reales, esta función emocional de la personalidad lúdica permanece en reposo.
¿Un antídoto contra la soledad no deseada? A futuro, los investigadores sugieren que cultivar esta personalidad no solo hace la vida más divertida, sino que podría influir en nuestra capacidad para formar vínculos. Incluso se plantean intervenciones terapéuticas basadas en juegos grupales para ayudar a personas con apego inseguro a relacionarse en entornos seguros, actualizando sus «modelos internos» sobre cómo funcionan las relaciones amorosas.
La Opinión
Esta investigación pone sobre la mesa una idea maravillosa y a menudo olvidada en el mundo de las relaciones modernas: el poder del juego.
En una época donde buscar pareja a través de aplicaciones puede sentirse como una entrevista de trabajo llena de ansiedades y cálculos, este estudio nos recuerda que la naturalidad, el buen humor y la voluntad de hacer sonreír al otro son herramientas fundamentales para derribar los muros de la inseguridad emocional. El hecho de que ser «juguetón» reduzca el miedo a la intimidad demuestra que no necesitamos ser perfectos para conectar, sino simplemente estar dispuestos a no tomarnos nada tan en serio.
Fomentar nuestra propia actitud lúdica podría ser, al final, la mejor estrategia no solo para encontrar pareja, sino para disfrutar genuinamente de la conexión humana.
Citas: Brauer K and Proyer RT (2026) Localizing adult playfulness in dimensions of romantic attachment and jealousy in singles. Front. Psychol. 17:1776141. doi: 10.3389/fpsyg.2026.1776141





