Imagen de recurso: Las abejas utilizan su reloj biológico para organizarse. Imagen: Lisa
Las abejas sociales utilizan relojes biológicos internos para coordinar sus actividades diarias con los ciclos de las plantas y el entorno. Un nuevo dispositivo de monitoreo ha permitido rastrear estos comportamientos, revelando que algunas especies mantienen actividad incluso durante las horas nocturnas.
Por: A. Lagar | 3 de marzo de 2026
Imagina que tienes que acudir a una cita importante sin consultar un reloj o un teléfono móvil. Para los animales, esta capacidad de medir el tiempo no depende de un aparato externo, sino de un reloj biológico interno. Este mecanismo, conocido como reloj circadiano, les permite predecir cambios en la luz, la temperatura o la disponibilidad de alimento.
Si lo piensas, a ti también te ocurre algo parecido. ¿Alguna vez has notado que sueles sentir hambre o sueño a la misma hora cada día? Esa regularidad es una manifestación del reloj biológico. Este ciclo dura aproximadamente 24 horas; por eso se denomina “circadiano”, del latín circa (“alrededor”) y dian (“día”).
En el caso de las abejas, esta precisión es vital. Como polinizadores, deben sincronizar su salida de la colmena con los momentos exactos en los que las flores ofrecen néctar y polen. Para entender mejor este proceso, un equipo de investigadores ha desarrollado un sistema de seguimiento automático que permite observar cómo se organizan estas sociedades de insectos sin interrumpir su ritmo natural.
Un sensor invisible en la colmena
Tradicionalmente, estudiar el movimiento de cada abeja de forma individual era una tarea compleja y lenta. Al ser insectos sociales, necesitaban el contacto con sus compañeras, por lo que aislarlas no era una opción eficaz. La solución ha sido la creación de un dispositivo electrónico basado en la plataforma de código abierto Arduino.
El sistema utiliza un sensor infrarrojo colocado en un tubo de vidrio a la entrada del nido. Cuando una abeja entra o sale, cruza un haz de luz invisible que el dispositivo contabiliza automáticamente. Este método permite registrar la actividad de la colonia completa durante varios días seguidos de forma sencilla y económica, sin que los insectos perciban la presencia del monitor.
Preferencias según la especie
Los investigadores probaron este dispositivo con tres tipos de abejas: la abeja melífera común y dos especies nativas de Sudamérica que no tienen aguijón, la mandaçaia y la marmelada amarilla. Tras diez días de observación, los datos mostraron que no todas las abejas siguen el mismo horario, incluso si comparten el mismo entorno.
Las abejas melíferas mostraron variaciones entre colmenas; mientras una mantenía un ritmo constante, otra concentraba sus salidas en picos muy marcados al amanecer y al atardecer. Por su parte, las abejas mandaçaia resultaron ser predominantemente madrugadoras. En cambio, las marmeladas amarillas prefirieron trabajar durante las horas más cálidas del día.
El factor del tamaño y el clima
Estas diferencias horarias podrían estar relacionadas con las características físicas de cada insecto. Las especies más grandes y de colores oscuros, como la mandaçaia, corren el riesgo de sobrecalentarse bajo el sol intenso, por lo que prefieren las horas frescas. Las más pequeñas y claras, como la marmelada, podrían enfriarse demasiado si salen muy temprano.
Además del clima, el estudio reveló que todas las colonias analizadas mantienen cierto nivel de actividad durante la noche. En la oscuridad, las abejas realizan tareas internas esenciales, como la limpieza de desechos, la vigilancia de la entrada o la regulación de la temperatura y la humedad del nido, funciones que no requieren de la luz solar para llevarse a cabo.
Protegiendo a los polinizadores
Comprender estos horarios es fundamental en un contexto de cambio climático y uso de pesticidas. Algunos productos químicos pueden alterar la capacidad de aprendizaje y los ritmos de actividad de estos insectos. Contar con herramientas de monitoreo precisas ayuda a los científicos a establecer qué comportamientos son normales y cómo los factores externos dañan la salud de la colonia.
Este tipo de tecnología facilita el estudio de los polinizadores a gran escala. Al conocer sus preferencias de alimentación y su organización social, es posible entender mejor cómo proteger unos servicios ecosistémicos que son pilares básicos para la biodiversidad y la producción de alimentos en todo el mundo.
Cita: Roque Justino A y Hartfelder K (2026) ¿Cómo coordinan las abejas sociales sus actividades diarias?. Portada. Young Minds. 14:1547105. doi: 10.3389/frym.2025.1547105






