El Ministerio de Transportes confirma que el accidente de tren en Adamuz se produjo tras descarrilar los vagones de cola de un Iryo e invadir la vía contraria, impactando a 200 km/h contra un convoy de Renfe.
Por: A. Lagar | Fecha: 20 de enero de 2026
La red ferroviaria española vive sus horas más oscuras tras la confirmación de los peores presagios en la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla. Según el comunicado oficial del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible, que recoge los primeros datos de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF), el accidente de tren en Adamuz ocurrido el pasado domingo 18 de enero deja una cifra de víctimas provisional: 40 fallecidos, 29 heridos graves y 123 leves.
La Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) trabaja desde la madrugada del lunes en la zona cero del siniestro, situada en el punto kilométrico 318,693, a la entrada de la estación de Adamuz (Córdoba). Las primeras pesquisas apuntan a una colisión de altísima energía provocada por un descarrilamiento previo que convirtió un incidente técnico en una catástrofe.
La mecánica de la tragedia: descarrilamiento e invasión de vía
Según la reconstrucción preliminar de los hechos facilitada por la Comisión, el suceso se desencadenó a las 19:45 horas del domingo. El tren de alta velocidad Iryo 6189, que cubría la ruta Málaga-Madrid, circulaba por la vía 1 cuando, por causas que aún se desconocen, sus tres últimos coches descarrilaron.
La inercia provocó que estos vagones se desplazaran lateralmente, invadiendo el gálibo —el espacio de seguridad— de la vía 2 adyacente. La fatalidad quiso que, en ese preciso instante, circulara en sentido opuesto (hacia el sur) el tren Renfe Alvia 2384, que cubría el trayecto Madrid-Huelva.
El impacto fue inevitable y de una violencia extrema. Ambos convoyes circulaban a velocidades del orden de los 200 km/h. La colisión se produjo entre los coches descarrilados de la cola del Iryo y la cabeza tractora del Alvia. La fuerza del choque fue tal que los dos primeros coches del tren de Renfe salieron despedidos, cayendo por un terraplén lateral de cuatro metros de altura. Entre ambos trenes viajaban un total de 486 personas (300 en el Iryo y 186 en el Alvia), cuyas vidas cambiaron en una fracción de segundo.
Análisis de las cajas negras y estado de la infraestructura
La prioridad ahora se centra en esclarecer el «porqué». Un equipo de la CIAF, compuesto por el secretario de la Comisión y técnicos investigadores, se desplazó al lugar apenas unas horas después del siniestro para iniciar la recogida de pruebas in situ.
El organismo ha determinado que la investigación requerirá procedimientos complejos de ingeniería forense. En las próximas 48 horas, bajo la supervisión de la autoridad judicial y en coordinación con la Policía Judicial y la Guardia Civil, se procederá a la extracción de los «registradores jurídicos» (las cajas negras) de ambos trenes. Estos dispositivos son clave, ya que almacenan los datos telemétricos de velocidad, frenado y señalización previos al impacto.
Además, la investigación se bifurca en dos líneas de análisis físico:
- Infraestructura: Se extraerán fragmentos de los carriles en el punto exacto donde se inició el descarrilamiento para ser analizados en laboratorio. Se busca determinar si hubo una rotura del raíl, un problema de sujeción o un fallo en la plataforma.
- Material rodante: Se inspeccionará en taller la rodadura y los bogies del tren Iryo para descartar fallos mecánicos en los ejes o ruedas.
Como medida preventiva, la CIAF ha solicitado a Adif los registros de todas las circulaciones por ese tramo en los dos días anteriores y movilizará a más investigadores para inspeccionar las ruedas de otros trenes que pasaron por Adamuz, buscando patrones de desgaste o anomalías previas que hubieran podido pasar desapercibidas.
Todas las hipótesis permanecen abiertas
El Ministerio de Transportes ha sido cauto en su comunicado: «Al estar en una fase inicial, todas las hipótesis con respecto a las posibles causas del suceso están abiertas». No se descarta ninguna posibilidad, desde un fallo estructural en la vía, un defecto de mantenimiento en el tren, hasta factores externos.
La circulación en la línea permanece interrumpida y, dada la gravedad de los daños tanto en la infraestructura (carriles, traviesas, catenaria) como en los trenes siniestrados, todavía no es posible determinar cuándo se restablecerá el servicio.
La normativa establece que la CIAF dispone de un plazo de un año para publicar el informe final con las conclusiones definitivas. Mientras tanto, el organismo ha habilitado un formulario de contacto en su página web para mantener informadas a las víctimas y partes interesadas sobre los avances de una investigación que se prevé larga y técnicamente exhaustiva.
Origen de los datos: Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible. 19.01.2026