El choque de los trenes Iryo y Alvia ha conmocionado a España, dejando un rastro de dolor y una investigación abierta para esclarecer las causas del descarrilamiento en la línea de alta velocidad.
Por: A. Lagar | Fecha: 19 de enero de 2026
El accidente de tren ocurrido en Adamuz (Córdoba) deja al menos 39 fallecidos. El descarrilamiento del tren Iryo que cubría la ruta Málaga-Madrid de alta velocidad ocasionó que apenas 20 segundos después de salirse de la vía, un tren Alvia de Renfe que circulaba en sentido contrario impactará contra los vagones que invadían su trayectoria.
El Presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, ha advertido que la cifra de fallecidos podría aumentar en las próximas horas, mientras la maquinaria pesada comienza a levantar los restos de lo que ahora es un amasijo de hierros en el talud de la estación cordobesa.
Radiografía de la tragedia: 20 segundos entre Iryo y Alvia
El factor tiempo ha sido, trágicamente, el elemento clave en este siniestro. Según las primeras investigaciones de Adif y las declaraciones del presidente de Renfe, Álvaro Fernández, el tren Iryo 6189 sufrió un descarrilamiento por causas que aún se investigan, desplazando sus últimos coches hacia la vía contigua. Tan solo 20 segundos después, el tren Alvia que venía en sentido contrario embistió al convoy accidentado. El impacto fue de tal magnitud que el maquinista del Alvia salió despedido decenas de metros y parte de la catenaria fue arrancada a lo largo de 400 metros de la vía.
En situaciones de este tipo, los maquinistas disponen de un pulsador de emergencia que, al ser accionado, emite una señal indicando el punto del accidente para ordenar el frenado automático de cualquier tren en las proximidades. Sin embargo, el hecho de que el choque se produjera de forma casi instantánea evidencia que el Alvia ya había rebasado el punto de no retorno cuando el Iryo invadió su trayectoria. Con una distancia de frenado que puede superar el kilómetro, el impacto resultó físicamente inevitable, confirmando que el tren de Renfe se encontraba ya «encima» del accidente.
Balance de víctimas y el trabajo crítico en la ‘zona cero’
A mediodía de este lunes, el balance es desolador: al menos 39 muertos y 122 personas heridas. De los heridos, 48 permanecen ingresados en diversos hospitales de Córdoba, incluyendo a cinco menores de edad. Once adultos y un niño se encuentran en la UCI. La Unidad Militar de Emergencias (UME) ha desplegado 40 efectivos para colaborar en las tareas de desescombro y búsqueda de posibles víctimas atrapadas bajo los vagones volcados.
Investigación: Se descarta el fallo humano inicial
El foco se centra ahora en la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF). El presidente de Renfe dice que el fallo humano está prácticamente descartado, señalando que los sistemas de seguridad corrigen cualquier error de este tipo y confirmando que ambos trenes circulaban a una velocidad inferior a la permitida en ese tramo recto. Las sospechas apuntan ahora a un posible fallo en el material móvil de Iryo o en la propia infraestructura de la vía. Cabe destacar que el tren de Iryo había pasado su última revisión hace apenas cuatro días, el pasado 15 de enero.
Caos en la movilidad y teléfonos de asistencia
La circulación ferroviaria entre Madrid y Andalucía (Sevilla, Málaga, Córdoba, Granada y Huelva) permanece totalmente suspendida este lunes, afectando a cerca de un centenar de trenes de Renfe, Iryo y Ouigo. Ante esta parálisis, Iberia ha habilitado vuelos extra con precios limitados a 150 euros para evitar la especulación, mientras que el sector del autobús andaluz ha puesto su flota a disposición de las autoridades.
Teléfonos y puntos de atención para familiares:
- Renfe: 900 101 020 (Atención presencial en Atocha, Sevilla, Córdoba, Málaga y Huelva).
- Iryo: 910 150 000 (Atención específica en Atocha, Sevilla y Córdoba).
- Guardia Civil: Oficinas de identificación de ADN en las comandancias de Córdoba, Madrid, Sevilla, Huelva y Málaga.
¿Qué está pasando realmente con los trenes en España?
El accidente de Adamuz ya forma parte de las páginas más negras de la historia de España. En las redes sociales llevaban un tiempo circulando vídeos de pasajeros donde denunciaban vibraciones anómalas y ruidos. La investigación, que se prevé larga y compleja, tiene el deber de aclarar si el estado de la vía o el mantenimiento del material eran los adecuados, o si realmente estamos ante un descuido sistémico de nuestra infraestructura.
Resulta insoportable pensar que, tras la tragedia, nos preguntemos si se pudo evitar. Detrás de cada uno de los fallecidos hay una historia personal, un proyecto de vida y una familia que hoy se enfrenta a un vacío irreparable. No se le puede devolver la vida a quienes confiaron en un transporte que se vende como el estándar de seguridad y ha terminado protagonizando una catástrofe.
Desde Capitán News, lamentamos profundamente la pérdida de estas personas que, con sus ilusiones a cuestas, cerraron su historia de la forma más injusta posible.