Diego Armando Maradona | Movistar Plus
Junio de 1986. Mientras un país estrenaba modernidad a golpe de urnas, se unía a la Comunidad Económica Europea y se enteraba de que Barcelona sería olímpica, once tipos liderados por Butragueño rozaban la gloria en México y un genio llamado Diego se hacía eterno.
Por A. Lagar | 9 de junio de 2026
Movistar Plus enciende la máquina del tiempo
Olvidaos de los resúmenes genéricos de jugadas en YouTube.
Con motivo de la Copa Mundial de la FIFA 2026 que se disputa en Estados Unidos, Canadá y México, Movistar Plus ha decidido abrir las puertas de la nostalgia con un doble lanzamiento.
Desde el pasado lunes 1 de junio, están disponibles en exclusiva dos entregas especiales de Informe Plus dedicadas a México 86: ‘El vuelo del Buitre’ y ‘Cuando Maradona se hizo D10S’.
La jugada de la plataforma es maestra.
Estos dos reportajes de investigación están accesibles en exclusiva para los clientes que tengan LALIGA en su paquete contratado y se emiten también en el canal temático Fanzone por M+ (dial 57), el cuartel general donde se calientan motores para la cita mundialista de este año.
La producción no escatima en recursos: combina un archivo audiovisual espectacular con un plantel de entrevistados que marea.
Sentar frente a la cámara a tíos de la talla de Emilio Butragueño, Míchel, Jorge Valdano, Michael Laudrup, Oscar Ruggeri o el mismísimo José María García no es un contenido más; es un acontecimiento histórico.
Radiografía de dos mitos y un filósofo del balón
Emilio Butragueño: El caballero de la mirada fría
Para entender lo que significó ‘El vuelo del Buitre’ en aquel 1986, hay que desnudarse de prejuicios.
Emilio Butragueño era el epicentro de un terremoto futbolístico y cultural llamado «La Quinta del Buitre».
Frente al fútbol de choque, bota alta y pura fuerza bruta que había dominado la España de los 70, Butragueño propuso otra cosa: juego de salón, amagos en una baldosa, una calma gélida en el área y una educación exquisita fuera del campo.
Llegó a México con 22 años y el cartel de elegido.
Aquel Mundial fue su graduación ante el planeta, demostrando que la nueva España democrática jugaba con frac y no con el cuchillo entre los dientes.
Diego Armando Maradona: El genio acorralado que se volvió divino
Al otro lado del espejo estaba Diego Armando Maradona.
En 1986, el «Pelusa» no era solo un futbolista; era un polvorín a punto de estallar.
Venía de salir escaldado de Barcelona y de empezar a construir su iglesia en Nápoles.
Maradona llegó a México bajo un clima de sospecha total, criticado con dureza por la prensa argentina y con una cinta de capitán que dividía al vestuario de Carlos Bilardo.
Pero aquel Mundial fue su obra de arte definitiva. El documental explora esa dualidad destructiva y magnética de un tipo que, con un entorno asfixiante y un cuerpo al límite, fue capaz de echarse un país entero a la espalda para transformarse, en apenas un mes, en D10S.
Jorge Valdano: El cerebro y la palabra del campeón
En medio de la tormenta maradoniana emergía la figura de Jorge Valdano.
Compañero de habitación de Diego, delantero excelso del Real Madrid y el intelectual con botas por excelencia.
Valdano no solo metió goles decisivos en aquel campeonato (incluido uno en la final contra Alemania), sino que se convirtió en el traductor oficial de la genialidad de Maradona.
Su testimonio en estas entregas es pura literatura futbolística.
Valdano ayuda a desmitificar el vestuario argentino, destapando los conflictos internos, las revanchas históricas tras la guerra de las Malvinas y cómo un grupo de hombres rotos se convirtió en un conjunto imbatible gracias al aura de su número 10.
El fútbol como espejo de la nueva España y la herida argentina

Una España que rompía las cadenas del pasado
México 86 no fue solo fútbol; fue el bautismo de la modernidad para dos naciones heridas.
En el caso de España, la Selección viajó a tierras americanas mientras el país vivía una auténtica catarsis.
Ese mismo año se celebraban las cuartas elecciones generales tras la dictadura de Franco, consolidando el gobierno socialista de Felipe González.
España acababa de firmar su entrada oficial en la Comunidad Económica Europea (CEE) y, para colmo de alegrías, se enteraba de que Barcelona acogería los Juegos Olímpicos de 1992.
El fútbol desplegado por los chicos de Miguel Muñoz, alegre, descarado y libre de los viejos complejos de la «furia española», fue el reflejo exacto de una sociedad que quería comerse el mundo de golpe.
De Querétaro al drama de los penaltis
La trayectoria de España en aquel Mundial fue una montaña rusa absoluta que ‘El vuelo del Buitre’ reconstruye con pulso.
Tras empezar perdiendo contra la Brasil de Sócrates con un gol fantasma de Míchel que el árbitro no vio, la Selección se levantó hasta llegar a los octavos de final.
El 18 de junio de 1986, en el Estadio Corregidora de Querétaro, España firmó su noche más gloriosa en décadas: destrozó a la temible Dinamarca de Michael Laudrup por 5-1, con una exhibición estratosférica de Emilio Butragueño, que anotó cuatro goles memorables.
La maldición de cuartos de final se cobró su factura definitiva pocos días después en la ciudad de Puebla.
El 22 de junio de 1986, la selección se medía a la rocosa Bélgica del guardameta Jean-Marie Pfaff.
El partido se torció en el minuto 35 con un gol de Ceulemans que obligó a España a remolcar contracorriente bajo un calor asfixiante.
La recompensa llegó de manera agónica en el minuto 85, cuando Señor empató el choque tras un jugadón de Eloy Olaya, forzando una prórroga de auténtico infarto físico.
Con las fuerzas al límite, el marcador no se movió y la eliminatoria se decidió en una fatídica tanda de penaltis.
El fallo del propio Eloy desde los once metros condenó a España y rompió el sueño de toda una generación.
El país entero se convenció de que ganar el Mundial era posible. Pero el sueño se estrelló.
España perdió y dejó fuera a una generación que merecía las semifinales contra la Argentina de Maradona.
La obra maestra de D10S: Cuando el fútbol se convirtió en mito
Mientras España lloraba en Puebla, en el Estadio Azteca de Ciudad de México Diego Armando Maradona firmaba la actuación individual más prodigiosa de la historia del deporte Rey.
El partido de cuartos de final contra Inglaterra no era un partido normal; venía cargado con el trasfondo político y militar de la Guerra de las Malvinas de 1982.
En solo cuatro minutos, Maradona condensó la historia del fútbol y la idiosincrasia argentina.
Primero, con la pillería máxima de ‘La mano de Dios’, batiendo a Peter Shilton con un puño rebelde.
Después, con ‘El gol del siglo’, arrancando desde su propio campo para regatear a media Inglaterra y al propio portero en una carrera cósmica narrada de forma mítica por Víctor Hugo Morales.
El documental ‘Cuando Maradona se hizo D10S’ destapa la trastienda de ese camino hacia la gloria.
Lejos de la imagen de un equipo perfecto, los testimonios de Ruggeri, Burruchaga y Giusti recuerdan un vestuario sitiado por las críticas de su propio país, enfrentado al polémico método de Carlos Bilardo y en guerra civil soterrada con el bando del histórico Daniel Passarella.
Fue la magia y el liderazgo feroz de Maradona lo que unificó los pedazos de un grupo dividido para terminar levantando la Copa del Mundo tras derrotar a Alemania en una final de infarto por 3-2.
El nacimiento de una religión pagana y la amargura española
El impacto social de México 86 fue tectónico y sus consecuencias siguen vigentes cuarenta años después.
En Argentina, aquel título supuso una catarsis colectiva, una venganza simbólica y el nacimiento de la religión maradoniana que elevó a Diego a una categoría mística e intocable, un estatus que marcaría el resto de su tormentosa vida.
El fútbol sirvió de anestesia y orgullo para una nación que salía de una dictadura sangrienta y se hundía en la crisis económica.
En España, la derrota ante Bélgica inoculó en el fútbol nacional el maldito «complejo de los cuartos de final», una barrera psicológica que duraría más de dos décadas hasta la llegada de la generación de oro en 2008.
Sin embargo, aquel Mundial dejó claro que España ya pertenecía a la élite mundial del deporte.
Este doble especial de Informe Plus no es un simple ejercicio de nostalgia.
Su valor funciona como una lección de historia imprescindible para entender por qué amamos este deporte, demostrando que detrás de cada gol histórico hay un trozo de la vida, de política y de alma de todo un país.