Recreación digital de recurso
El informe de la UDEF sobre el rescate de Plus Ultra trasciende las fronteras españolas para adentrarse en los despachos del Palacio de Miraflores.
Las comunicaciones intervenidas a la cúpula directiva de la aerolínea y sus intermediarios revelan una profunda y directa conexión con el régimen de Nicolás Maduro, evidenciando cómo la red de influencias lograba autorizaciones de vuelo excepcionales directamente de la vicepresidenta venezolana, Delcy Rodríguez, puenteando los cauces diplomáticos formales.
«Zapatero aquí manda»: Viajes en avión privado a Caracas
El poder de intermediación del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero y su equipo, bautizado por los investigados como «el tocayo» (Julio Martínez Martínez), no se limitaba a los ministerios españoles.
Las conversaciones reflejan la extrema confianza y el acceso privilegiado del que gozaban en Venezuela.
El 5 de diciembre de 2020, el vicepresidente de Plus Ultra, Julio Martínez Sola, informaba a Rodolfo Reyes de un viaje inminente a la capital venezolana:
«El tocayo y Zapatero rumbo a CCS»
Según los chats, el objetivo del viaje era «vigilar la limpieza de las elecciones» empleando para ello un avión privado con escala en República Dominicana (SDQ).
Ante estas afirmaciones, y tras unas bromas de Reyes («Jajajaja a limpiar»), Sola sentenciaba con rotundidad el nivel de autoridad del expresidente español en el país caribeño:
«Zapatero aquí Manda».
La intervención de «la vice» y los vuelos sin nota diplomática
El trato de favor hacia Plus Ultra por parte de la cúpula chavista se materializó de forma evidente en la obtención de permisos de vuelo durante las restricciones de la pandemia.
Los directivos de la aerolínea ya presumían de que los intermediarios tenían línea directa con «la vice», pero el 12 de febrero de 2021 esta relación dio sus frutos más claros.
En esa fecha, Julio Martínez Sola relata a su socio los resultados de unas intensas gestiones nocturnas al más alto nivel.
Según detalla el vicepresidente de Plus Ultra en su mensaje, «el Tocayo habla esta noche con Delcy».
La resolución de la vicepresidenta venezolana fue directa, dictando unas instrucciones que Sola transmitió en mayúsculas a su equipo:
«6 VUELOS AUTORIZADOS SIN NOTA DIPLOMÁTICA. QUE PLUS LOS PIDA DIRECTAMENTE AL INAC Y DIGA QUE ESTÁN AUTORIZADOS POR VICEPRESIDENCIA».
Esta orden directa implicaba que la aerolínea española debía saltarse los protocolos habituales, puenteando a la Embajada de España (que emite las notas diplomáticas) para operar bajo el amparo directo del brazo ejecutivo de Nicolás Maduro.
De hecho, un mes antes, el 29 de enero, la cúpula ya adelantaba esta maniobra irregular:
«Mañana Zapatero interviene directamente. Va a intentar que nos den los permisos sin que tenga que intervenir la embajada de España».
Una aerolínea sostenida por la diplomacia paralela
La radiografía que el informe de la UDEF hace sobre la «vía venezolana» de Plus Ultra dibuja un escenario diplomático alarmante.
Los documentos acreditan que la aerolínea pocos meses después recibiría 53 millones de euros del Estado español bajo el pretexto de ser una «empresa estratégica». Operaba en Venezuela bajo las reglas de una diplomacia paralela, clandestina y de amiguismo político.
Resulta incomprensible que los mecanismos de control de la SEPI ignoraran o pasaran por alto que la viabilidad operativa de esta compañía no dependía del libre mercado ni de los cauces institucionales regulares, sino de las llamadas telefónicas nocturnas a Delcy Rodríguez y del supuesto control fáctico («aquí manda») que el entorno de Zapatero ejercía sobre las autoridades aeronáuticas extranjeras.
Este último capítulo del escándalo Plus Ultra no solo cuestiona el rigor financiero del rescate, sino que expone la completa sumisión de la compañía a los favores políticos del régimen venezolano.
*La información es de carácter informativo, no tiene efectos jurídicos vinculantes. Los hechos son presuntos y se respeta la presunción de inocencia.