Imagen: Ferran Pestaña, CC BY-SA 2.0, via Wikimedia Commons
La actualidad política y judicial española ha vuelto a situar en el centro del foco mediático a Alba y Laura Rodríguez Espinosa, conocidas popularmente como «las hijas de Zapatero», tras la reciente irrupción de la UDEF en la sede de su empresa de comunicación, Whathefav SL.
Diecisiete años después de aquella comentada y viral fotografía familiar en Nueva York junto al matrimonio Obama, las hermanas han regresado a las portadas de los diarios, pero esta vez debido a los presuntos vínculos financieros de su agencia con el entramado del ‘caso Plus Ultra’, por el cual su padre, Jose Luis Rodríguez Zapatero, el expresidente del Gobierno, ha sido imputado por blanqueo de capitales.
El origen de Whathefav, la empresa de las hijas de Zapatero
Fundada en 2019, Whathefav SL nació originalmente para posicionarse dentro del ecosistema de los eSports (deportes electrónicos), el marketing digital y la producción audiovisual.
Con Laura ejerciendo de CEO y Alba como administradora solidaria, la agencia buscaba ganarse un hueco entre el público joven gestionando contenidos relacionados con videojuegos, redes sociales y retransmisiones en streaming.
A lo largo de su trayectoria, la firma cosechó contratos con marcas conocidas y recibió un crecimiento económico ‘llamativo’.
No obstante, sus movimientos comerciales no tardaron en generar cierta controversia:
- La conexión con Venezuela: Hace un tiempo, la empresa llamó la atención de los medios al lanzar ofertas de empleo específicas para perfiles nativos de Venezuela, abriéndose camino en proyectos y negocios vinculados al entorno latinoamericano con el que su propio padre mantiene estrechas relaciones institucionales.
- Diversificación sectorial: Aunque el núcleo inicial eran los videojuegos y el sector publicitario tradicional, la empresa mutó progresivamente hacia la consultoría corporativa y la maquetación de informes técnicos.
El informe de la UDEF: ¿actividad real o vehículo instrumental?
La situación de la compañía ha dado un vuelco radical tras los registros policiales.
Según los últimos informes de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF), Whathefav está siendo investigada bajo la sospecha de haber actuado presuntamente como un «vehículo instrumental» para canalizar e introducir fondos procedentes de diversas sociedades de la trama, como Análisis Relevante o el Gate Center.
Las tesis que manejan el juez instructor y la policía judicial apuntan a varios puntos críticos:
El desglose de los fondos: Los investigadores calculan que la empresa de las hijas del expresidente pudo haber percibido más de un millón de euros. Entre abril de 2021 y diciembre de 2025, se estima que Laura recibió cerca de 247.000 euros en sus cuentas personales desde la sociedad, mientras que Alba habría percibido unos 200.000 euros entre 2023 y 2025.
- Servicios bajo sospecha: La justificación de estos ingresos radicaba, presuntamente, en labores de maquetación y diseño de documentación. Sin embargo, la policía sostiene que dichos trabajos carecían de un «valor técnico propio» o un peso económico real que justificara facturaciones tan elevadas. El propio expresidente Zapatero defendió la legalidad de los servicios, argumentando que él elaboraba los informes de consultoría y posteriormente se los enviaba a la agencia de sus hijas para su acabado formal.
- La acusación de «vía rápida»: Las pesquisas apuntan a que la contratación recurrente de los servicios de Whathefav podría haber funcionado en la práctica como una contraprestación encubierta o una cuota de acceso directo a las redes de influencia y la agenda de contactos del exmandatario.
Por el momento, y a pesar del exhaustivo registro en las oficinas situadas en el madrileño distrito de Tetuán en busca de material informático, contratos y facturas, Laura y Alba Rodríguez Espinosa no se encuentran imputadas en la causa, aunque el devenir de la investigación al entorno de su padre determinará el futuro judicial de su proyecto empresarial.