La ministra de Sanidad, Mónica García, durante la rueda de prensa. (Pool Moncloa/Borja Puig)
Sanidad activa un protocolo de alto aislamiento ante la llegada a Tenerife de un buque afectado por el hantavirus andino, una variante con capacidad de contagio entre humanos.
Lo que comenzó como un crucero de expedición se ha transformado en una crisis sanitaria de escala internacional que tiene a la Organización Mundial de la Salud (OMS) y al Gobierno de España en máxima alerta.
El protagonista es el MV Hondius, un buque de bandera neerlandesa que navega actualmente con una sombra a bordo: un brote de hantavirus que ya se ha cobrado la vida de tres personas y que ha obligado a diseñar un operativo de evacuación digno de una película.
Con 150 personas de 23 nacionalidades atrapadas en esta «incubadora» flotante, España se prepara para recibir la embarcación en el puerto de Granadilla de Abona bajo un blindaje sanitario absoluto.
Un rastro de víctimas por medio mundo
La cronología del brote hantavirus en el MV Hondius es tan compleja como su itinerario.
El buque, procedente de Argentina y con paradas en Sudáfrica y Santa Elena, ha ido dejando un reguero de casos que ha encendido las alarmas del Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC). Hasta el momento, el balance es desolador:
- 3 fallecidos: Uno de ellos ya confirmado por pruebas de laboratorio.
- 1 ingresado en Suiza: Un pasajero que desembarcó en la remota isla de Santa Elena.
- 1 paciente en la UCI: Localizado en Sudáfrica con diagnóstico positivo.
- 3 evacuados críticos: Trasladados en avión medicalizado desde Cabo Verde a Ámsterdam (incluyendo al médico de a bordo).
La variante «Andina»
Lo que realmente preocupa a las autoridades no es solo la agresividad del virus, sino la cepa identificada: el hantavirus andino.
A diferencia de otras variantes que solo se transmiten por el contacto con excrementos de roedores, la variante andina es una de las poquísimas documentadas que permite la transmisión interpersonal.
Aunque la ministra de Sanidad ha subrayado que este contagio sigue siendo «extremadamente infrecuente» y requiere contactos muy estrechos, el entorno de un barco —con convivencia prolongada en espacios cerrados— es el escenario donde este riesgo se multiplica.
Por ello, la OMS ha pedido auxilio formal a España, ante la incapacidad técnica de Cabo Verde para gestionar una emergencia de esta magnitud.
Operativo en Canarias
El MV Hondius atracará en Tenerife en un plazo de 72 a 96 horas, pero no será un desembarco convencional.
Sanidad ha dejado claro que en el barco solo viajan pasajeros sin síntomas. Los enfermos ya han sido o están siendo evacuados por aire hacia unidades de alto aislamiento en Europa.
El plan para la llegada a Granadilla de Abona:
- Corredores sanitarios: Los pasajeros extranjeros serán trasladados directamente del puerto al aeropuerto sin pisar zonas públicas.
- El retorno de los españoles: Hay 14 ciudadanos nacionales a bordo. Aquellos que residan en España serán evacuados por el Ministerio de Defensa.
- Cuarentena en Madrid: El destino final de los españoles será el Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla, donde permanecerán bajo vigilancia.
- Vigilancia activa: Para el resto de contactos estrechos, se prevé una cuarentena domiciliaria supervisada por la red estatal UATAN.
Obligación internacional y ayuda humanitaria
La decisión de España de acoger el buque no es solo una cuestión de solidaridad. Se basa en el Reglamento Sanitario Internacional, un tratado vinculante que obliga a los estados miembros a cooperar en logística y técnica ante emergencias transfronterizas.
Según los artículos 27 y 28 de dicho reglamento, España debe gestionar la infección a bordo para evitar una propagación mayor, actuando como el brazo ejecutor de la OMS en el Atlántico.
Pese a la espectacularidad del despliegue, el mensaje oficial es de calma. El riesgo para la población general en Canarias se considera «muy bajo», ya que no habrá contacto entre los pasajeros del MV Hondius y los ciudadanos locales.
No obstante, el seguimiento de la variante andina continuará bajo la lupa de los epidemiólogos del para asegurar que este brote en alta mar no salte a tierra.