Imagen: Ministerio de Interior.
La Guardia Civil ha asestado un importante golpe a la delincuencia internacional con la detención de dos fugitivos que se ocultaban en territorio español. Las operaciones, desarrolladas en las localidades de Benalmádena (Málaga) y Zafra (Badajoz), han permitido poner a disposición judicial a un hombre implicado en un violento secuestro con torturas en Francia y a un ciudadano brasileño reclamado por agresión sexual a un menor.
Por: A. Lagar | 20 de marzo de 2026
La búsqueda del primero de los arrestados concluyó a finales de la semana pasada en la Costa del Sol. Sobre él pesaba una Orden Europea de Detención y Entrega (OEDE) emitida por las autoridades francesas. Los hechos que se le imputan revisten una extrema gravedad: el secuestro y tortura del fundador de una empresa de carteras de criptomonedas y de su esposa.
El asalto se produjo en Francia, cuando la pareja regresaba de dejar a sus hijos en el colegio. Tres individuos encapuchados y armados los interceptaron, exigiendo un rescate de 10 millones de euros por su libertad. Durante el cautiverio, los captores llegaron a amputar un dedo al empresario como medida de presión. Aunque las víctimas fueron finalmente liberadas por la policía gala y casi toda la organización fue desarticulada, este individuo logró cruzar la frontera para refugiarse en España.
La investigación de la Unidad Central Operativa (UCO) permitió rastrear su periplo por la geografía española. El fugitivo mantuvo una vida discreta, pernoctando en apartamentos de alquiler vacacional en Valencia para no dejar rastro, utilizando tarjetas bancarias a nombre de terceros. Tras pasar por Sevilla y Cádiz, fue finalmente localizado en Benalmádena. Dada su peligrosidad y el riesgo de que su organización intentara un rescate, la Guardia Civil desplegó un amplio dispositivo para su traslado a los juzgados de Fuengirola.
Localizado en Zafra tras una alerta de Interpol
Casi de forma simultánea, los agentes localizaron en Zafra (Badajoz) a un ciudadano brasileño sobre el que recaía una «Red Notice» de Interpol con fines de extradición. Las autoridades de su país lo buscaban por un delito de agresión sexual a un menor, cometido entre 2024 y 2025 en la ciudad de Corumbá de Goiás.
La justicia brasileña había decretado su prisión preventiva el pasado mes de febrero, activando los mecanismos de cooperación internacional. La clave del arresto residió en el intercambio de información entre el Centro de Cooperación Policial Internacional de la Policía Federal de Brasil, en Río de Janeiro —donde la Guardia Civil cuenta con representación— y las unidades en España. Gracias a esta coordinación, se acotó su paradero en la provincia de Badajoz, donde se procedió a su detención inmediata.