Fotograma del primer episodio de la miniserie A Better Man. Foto: Lukas Salna / Beta Film.
La plataforma de contenidos Filmin estrena la miniserie A Better Man el próximo 24 de febrero. Esta producción de origen noruego, reconocida recientemente en los certámenes de Canneseries y el Serializados Fest, aborda la cultura de la cancelación y el machismo a través de la historia de un acosador digital cuya identidad queda expuesta públicamente.
Por: A. Lagar | Fecha: 17 de febrero de 2026.
El sector de la distribución audiovisual en España suma una nueva incorporación con el próximo lanzamiento de A Better Man, una miniserie que se integrará en el catálogo de la plataforma Filmin a partir del martes 24 de febrero. El desembarco de esta producción nórdica se produce tras un recorrido previo por el circuito de festivales especializados, donde ha recabado el respaldo de los jurados profesionales y de los espectadores.
En concreto, la ficción aterriza en el mercado español avalada por los resultados obtenidos en dos certámenes de referencia en el ámbito televisivo. En el festival internacional Canneseries, la obra se alzó con el galardón a la mejor serie, sumando además el reconocimiento a la mejor actuación para su actor protagonista. De forma paralela, en el marco del Serializados Fest, la producción logró un doble triunfo al adjudicarse tanto el premio a la mejor serie como el galardón otorgado por las votaciones del público asistente.
La doble vida frente a la pantalla y la exposición pública
El argumento de la producción se estructura bajo los códigos narrativos del thriller psicológico, centrando su desarrollo en la figura de Tom, un ciudadano que mantiene una doble vida. Durante su jornada laboral diurna, el protagonista ejerce como empleado en el establecimiento comercial de venta de ropa que regenta su madre. Sin embargo, en horario nocturno, su actividad se transforma radicalmente al adoptar el rol de un troll de internet.
Protegido bajo el anonimato que proporcionan los seudónimos en la red, el personaje se dedica a emitir y difundir comentarios de carácter ofensivo en diversas plataformas digitales. La narrativa establece que los blancos predilectos de estos ataques sistemáticos son las mujeres vinculadas a los movimientos feministas.
El punto de inflexión de la trama se produce a raíz de la intervención de Live Stensvaag, una profesional de los monólogos cómicos. Tras sufrir un colapso durante una de sus actuaciones sobre el escenario, en la que expresa su ira en voz alta ante la situación de acoso, un grupo de informáticos logra quebrar el anonimato del protagonista. La identidad digital del troll queda expuesta, provocando que Tom sea señalado de forma unánime a nivel nacional.
Ante la magnitud de la persecución pública y la necesidad inmediata de escapar del escrutinio social, el protagonista recurre a los elementos que tiene a su alcance en su entorno laboral diurno. Utilizando las prendas de la tienda materna, Tom toma la decisión de disfrazarse físicamente de mujer. Este cambio de identidad, concebido inicialmente como una mera estrategia de ocultación y supervivencia, derivará en una consecuencia inesperada: la experimentación en primera persona de los prejuicios sexistas que él mismo fomentaba, lo que provocará una apertura forzosa de sus perspectivas sociales.
La dirección del proyecto ha sido asumida por el realizador Thomas Torjussen, quien ha contado con la colaboración directa de Gjyljeta Berisha en el proceso creativo. El equipo responsable define la propuesta como una obra que aborda de frente problemáticas de plena actualidad, diseccionando conceptos como la misoginia, la cultura de la cancelación y las dinámicas operativas de los trolls en el entorno digital.
Uno de los aspectos analíticos de la serie radica en la contextualización de esta masculinidad tóxica dentro de Noruega, un estado considerado habitualmente como uno de los países más progresistas del mundo en materia de igualdad. Sobre esta dicotomía, el director Thomas Torjussen ha manifestado que «escribir algo desde la sociedad noruega y ver cómo lo interpretan los alemanes o los españoles es lo más interesante de escribir para mí».
El origen conceptual del guion se remonta a más de una década atrás. Según las declaraciones del propio creador, la idea primigenia surgió al observar el volumen de misoginia que circulaba en los espacios menos visibles de la red. «Veo que mis primeras notas son de 2011», precisa Torjussen, quien identifica en el comportamiento digital un patrón continuado a lo largo de los años «donde se culpa a las feministas de todo lo que está mal en Noruega y en el mundo occidental».
El equilibrio entre el rigor temático y el registro interpretativo
A pesar de la carga de los temas sociológicos que sustentan el guion, la ejecución formal de la serie incorpora una evidente vena cómica. La dirección ha optado por tejer notas de humor en el desarrollo de las situaciones trágicas que atraviesa el protagonista, buscando generar un contraste que no diluya en ningún momento la fuerza crítica del mensaje final.
Esta dualidad tonal recae de manera directa sobre el trabajo interpretativo de Anders Baasmo, actor conocido por sus intervenciones previas en producciones cinematográficas como «Kon-Tiki» o «An Immortal Man». Su desempeño en el papel de Tom fue el elemento que motivó su galardón en el festival Canneseries.
La construcción del personaje principal supuso un reto técnico añadido para el intérprete. Paradójicamente, y en contraste directo con el perfil hiperconectado del rol que encarna en la ficción, el actor Anders Baasmo carece de perfiles en redes sociales en su vida privada, lo que le obligó a realizar un trabajo de inmersión específico para comprender las mecánicas de actuación y el comportamiento habitual de un troll de internet contemporáneo.







