Imagen de recurso: Espectáculo audiovisual en las Torres de Serranos durante la Crida. Foto: La FAM cia de teatre (CC BY-SA 4.0 / Wikimedia Commons).
La historia de la Crida, el acto que marca el inicio de las Fallas de Valencia, revela una evolución constante en sus escenarios y formatos desde su origen en 1931. El evento ha transitado desde desfiles por el centro de la ciudad hasta su consolidación definitiva en las Torres de Serranos en la década de los cincuenta.
Por: A. Lagar | Fecha: 17 de febrero de 2026.
La celebración de la Crida, el llamamiento oficial a las fiestas josefinas que congrega anualmente a miles de personas, no siempre presentó la fisonomía que conocemos en la actualidad. Este acto, que se celebra tradicionalmente el último domingo de febrero, nació de la necesidad de ordenar la «Semana Fallera» tras la creciente relevancia que cobró la fiesta a finales de la década de los años 20, especialmente tras la llegada del primer tren fallero en 1927.
Aunque hoy se identifica con el emblemático marco de las Torres de Serranos, el evento ha experimentado múltiples cambios de ubicación, nomenclaturas y protocolos que reflejan el crecimiento de la fiesta y los cambios políticos de la historia de España.
Los orígenes y el periodo itinerante (1931-1953)
El primer pregón del que se tiene constancia data de 1931, presidido por Ángeles Algarra Azura, quien ostentó el título de Reina Fallera antes de que se estableciera la denominación de Fallera Mayor en 1934. En sus inicios, el acto distaba de ser una concentración estática; consistía en bandas de música y pregoneros que recorrían las calles del cap i casal a pie, en coches o incluso a caballo, como sucedió en 1944.
Durante estas décadas, el centro neurálgico fue la actual Plaza del Ayuntamiento, que ha recibido diversos nombres según el contexto político: Plaza de Emilio Castelar hasta 1939 y Plaza del Caudillo tras la contienda civil. En 1942 se estableció el primer pregón fijo, dejando atrás los recorridos itinerantes para realizar los discursos desde el balcón consistorial. En aquella época, el peso del discurso recaía principalmente en el presidente de la Junta Central Fallera o en figuras externas como pregoneros profesionales (actores o cómicos), mientras que la presencia de la Fallera Mayor era más institucional que oratoria.
El traslado definitivo a las Torres de Serranos
El año 1954 marcó un punto de inflexión fundamental en la historia de la cridá, ya que fue entonces cuando el acto se trasladó a las Torres de Serranos. Sin embargo, su fisonomía actual no se completó de inmediato. Inicialmente, el llamamiento se realizaba en la Plaza de los Fueros (la parte trasera de las torres), de espaldas al cauce del río.
No fue hasta 1990 cuando, por motivos de seguridad tras un accidente pirotécnico ocurrido el año anterior, la ubicación se desplazó a la parte frontal de las torres, de cara al antiguo cauce del Turia. Este cambio permitió acoger a una multitud mucho mayor y dotar al evento de la espectacularidad visual, de luz y sonido que lo caracteriza en la actualidad.
Hitos institucionales y simbología
A lo largo de su desarrollo, la Crida ha ido incorporando elementos simbólicos que hoy se consideran esenciales:
- La Entrega de Llaves: Este rito se introdujo en 1957. El alcalde de la ciudad entrega a la Fallera Mayor las llaves de Valencia, un gesto honorífico que simboliza la apertura de la ciudad a la fiesta y a los visitantes.
- La Ofrenda: Aunque hoy es un acto independiente, su origen está ligado a este periodo de estructuración de la fiesta. La primera ofrenda oficial de la Junta Central Fallera se incorporó en 1945, derivada de la Fiesta de la Clavariesa de 1941.
- La evolución del lenguaje: El discurso ha pasado por distintas etapas de normalización lingüística. Un echo relevante ocurrió en 1968, cuando por primera vez la Fallera Mayor María José Lleó García-Ontiveros, decidió realizar su intervención íntegramente en valenciano, sentando un precedente que marcaría el inicio de la presencia de la lengua valenciana en los actos oficiales de las Fallas hasta hoy.
En la actualidad, la Crida no solo es un discurso; es el clímax de una jornada que comienza con una despertà y una mascletà, y que concluye con la invitación de la Fallera Mayor al mundo entero bajo el portal de piedra de las antiguas murallas, consolidando a las Torres de Serranos como el símbolo de entrada a las Fallas.
El domingo 22 de febrero, cita clave para el inicio de las Fallas 2026
Este año, tal y como marca la historia de la cridá, se celebrará este próximo domingo 22 de febrero, siguiendo la costumbre de celebrar el acto en la última jornada dominical del mes. Las comisiones falleras y visitantes se darán cita en las Torres de Serranos para el inicio oficial de las fiestas.
Para conocer todos los detalles del programa completo de eventos y la planificación oficial de la jornada, puede consultar la información sobre el horario de La Crida 2026 aquí.





