Imagen de recurso: La EFSA recomienda equilibrar el consumo de pescado para obtener sus beneficios limitando la exposición al mercurio.
El mercurio en pescados es el contaminante más reconocido por los ciudadanos europeos, según revela una reciente investigación de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA). El estudio examina la frecuencia de consumo de especies con alta carga de metilmercurio y el grado de concienciación sobre las recomendaciones oficiales para una dieta segura.
Por: A. Lagar | Fecha: 16 de febrero de 2026.
La EFSA ha publicado un informe exhaustivo que analiza por primera vez, mediante métodos de las ciencias sociales, cómo percibe la población los riesgos asociados a la presencia de mercurio en pescados. La encuesta, realizada en los 27 Estados miembros de la Unión Europea junto a Islandia y Noruega, pone el foco en grandes depredadores como el tiburón, el pez espada y diversas especies de atún, que acumulan este metal pesado a lo largo de su ciclo vital.
La investigación destaca que un tercio de los consumidores habituales ingiere especies con niveles máximos de contaminación tres veces por semana o más. Este dato resulta especialmente sensible en el caso de las mujeres embarazadas, ya que el metilmercurio atraviesa la placenta y puede afectar negativamente al desarrollo cerebral y neuronal del feto.
Recomendaciones sobre el mercurio en pescados
La mayoría de las autoridades nacionales en la UE sugieren limitar la ingesta de especies con altos niveles de mercurio en pescados a una o dos raciones semanales. En el caso de pescados más pequeños, que presentan límites de contaminación inferiores, la recomendación se amplía a entre tres y cuatro raciones por semana para beneficiarse de nutrientes esenciales como el Omega-3 sin exceder los límites de exposición.
El informe de la EFSA subraya que, aunque el pescado es fundamental para el desarrollo de las funciones cognitivas e inmunitarias y reduce el riesgo cardiovascular, es necesario equilibrar estos beneficios con la gestión de riesgos químicos. Sofía Ioannidou, coordinadora de la investigación, advierte que los resultados sobre la frecuencia de consumo deben tratarse con cautela, pero sirven como un indicador claro de la exposición real de la población europea.
Percepción del riesgo y hábitos de consumo
A pesar de que el mercurio en pescados es el riesgo alimentario más identificado, el estudio revela una brecha importante entre el conocimiento y el comportamiento. Mientras que cinco de cada diez consumidores son conscientes de los beneficios para la salud de estos productos, solo uno de cada diez reconoce plenamente los riesgos específicos asociados a los contaminantes.
La científica social Angela Bearth explica que factores como el sabor, el coste y el deseo general de mantener una alimentación saludable suelen pesar más que las advertencias sanitarias a la hora de realizar la compra. No obstante, las mujeres embarazadas muestran una mayor atención a estos consejos, sustituyendo habitualmente los grandes depredadores por especies menores con menor acumulación de metales pesados.
La Lupa
La EFSA destaca que las autoridades nacionales disponen ahora de una herramienta estadística valiosa para mejorar su comunicación. La variabilidad detectada entre países sugiere que las campañas de salud pública deben adaptarse a los hábitos locales, reforzando la información sobre qué especies exactas (como el atún rojo o el emperador) presentan los mayores retos de seguridad alimentaria para los grupos de población más vulnerables.






