Imagen de recurso: Recreación facial forense facilitada por la investigación para solicitar colaboración ciudadana para su reconocimiento.
La Guardia Civil solicita la colaboración ciudadana para identificar a la mujer cuyos restos fueron localizados en 2023 en el interior de una maleta en Málaga. Las nuevas técnicas de reconstrucción facial forense apuntan a una persona de origen europeo, de unos 40 años y madre de al menos un hijo.
Por: A. Lagar | Fecha: 11 de febrero de 2026
La Guardia Civil ha hecho público un llamamiento oficial solicitando la colaboración ciudadana para lograr identificar a la mujer cuyos restos mortales fueron descubiertos hace tres años en el municipio malagueño de Benahavís. La investigación, que se ha mantenido activa desde el hallazgo, ha dado un paso técnico relevante gracias a la aplicación de nuevas metodologías científicas que han permitido generar una imagen virtual del rostro que podría haber tenido la víctima en vida.
El objetivo prioritario de las autoridades es poner nombre y apellidos a la persona fallecida, una tarea que hasta la fecha ha resultado infructuosa mediante los procedimientos de identificación convencionales. Para reactivar las pesquisas y obtener pistas que conduzcan al esclarecimiento del caso, los investigadores han optado por difundir los detalles del perfil biológico y físico obtenidos tras meses de análisis forense exhaustivo.
El hallazgo en Benahavís y el marco temporal
Los hechos se remontan al año 2023. Según consta en las diligencias, fue un jardinero quien localizó una maleta que se encontraba semienterrada en una zona del término municipal de Benahavís (Málaga). En el interior del equipaje se hallaron restos óseos correspondientes a una persona, lo que activó inmediatamente el protocolo judicial y policial.
El estado de los restos impidió una identificación inmediata. Sin embargo, los análisis posteriores han permitido acotar el intervalo postmortem. Los especialistas estiman que la muerte de la mujer no se produjo en la fecha del hallazgo, sino que tuvo lugar en un periodo anterior, concretamente en una horquilla temporal que abarca desde el año 2020 hasta el mismo 2023. Este dato es crucial para situar la desaparición de la víctima en el tiempo y descartar posibles coincidencias con denuncias de desaparición fuera de ese rango de fechas.
Un perfil físico detallado: salud, origen y maternidad
Ante la dificultad para identificar a la víctima con los datos iniciales, la Guardia Civil solicitó el apoyo de la Unidad de Antropología Forense del Instituto de Medicina Legal (IML) de Galicia. Este organismo, especializado en técnicas avanzadas, ha trabajado en la integración de datos osteológicos, antropológicos y genéticos para elaborar un perfil biológico de alta precisión.
Los estudios realizados por los antropólogos han arrojado conclusiones muy concretas sobre la apariencia y las características de la mujer. Según el informe forense, los restos pertenecen a una mujer de unos 40 años de edad.
En cuanto a sus rasgos físicos, se ha determinado que se trataría de una persona de origen europeo y piel blanca. Su estatura aproximada se ha fijado en 1,60 metros. Respecto a la coloración capilar y ocular, los análisis indican que su cabello original era de color marrón o marrón oscuro, y sus ojos eran de color marrón.
Un aspecto relevante que destaca el informe del IML de Galicia es el estado general de la víctima antes del fallecimiento. Los restos óseos sugieren que se trataba de una persona que gozaba de un aparente buen estado de salud.
Además, el examen exhaustivo de los huesos ha revelado «indicadores osteológicos» específicos que aportan un dato biográfico fundamental para la investigación: la maternidad. Los forenses han concluido que la mujer habría tenido al menos un hijo a lo largo de su vida. Este detalle podría ser determinante para que familiares, conocidos o personas de su entorno puedan reconocer la descripción y contactar con las autoridades.
Reconstrucción facial mediante nuevas técnicas
El retrato robot que acompaña a este llamamiento no es un dibujo artístico convencional, sino el resultado de un proceso científico complejo. La Unidad de Antropología Forense ha aplicado «novedosas técnicas de reconstrucción facial» para recrear la fisonomía de la víctima.
Esta metodología busca obtener una estimación que sea, en palabras de los expertos, «coherente y verosímil» con los rasgos que la persona presentaba en vida. No obstante, al tratarse de una aproximación basada en la estructura ósea y la proyección de tejidos blandos, la imagen debe ser interpretada como una representación muy cercana a la realidad, diseñada para activar el recuerdo en quienes pudieran haber conocido a la víctima.

Canales de contacto y colaboración ciudadana
La Guardia Civil insiste en la importancia de la difusión de esta información. Los investigadores subrayan que «cualquier información, por mínima que pueda parecer», podría resultar de gran utilidad para desbloquear el caso y proceder a la identificación formal de la fallecida.
Para canalizar la colaboración ciudadana, la Unidad Orgánica de Policía Judicial de la Guardia Civil en Málaga ha habilitado dos vías de comunicación directa, garantizando la confidencialidad de los aportes:
- Correo electrónico: ma-pj-personas@guardiacivil.org
- Teléfono: 952 071 520
🔍 La Lupa: Antropología Forense
La clave de este avance reside en la capacidad de los huesos para «hablar» del pasado biológico de una persona. La Unidad de Antropología Forense del IML de Galicia no solo mide la longitud de los huesos para calcular la estatura (1,60 m), sino que analiza las marcas microscópicas y estructurales que dejan los procesos vitales. Por ejemplo, el embarazo y el parto pueden dejar huellas específicas en la pelvis (surcos preauriculares o cambios en la sínfisis púbica), lo que permite a los científicos deducir con alto grado de probabilidad que la mujer fue madre, un dato que no aparecería en un análisis de ADN convencional.
La información es de carácter informativo y no tiene efectos jurídicos vinculantes.