Imagen de recurso para ilustrar los vida-tempo judgments y la percepción subjetiva de la velocidad de la vida.
Un nuevo estudio psicológico analiza los mecanismos «fríos» y «calientes» que explican por qué los periodos más significativos de nuestra vida parecen los más fugaces. Investigadores de la Universidad de Kansas proponen que la velocidad percibida de la vida no es una percepción real, sino un juicio basado en el crecimiento personal y las expectativas.
Por: A. Lagar | Fecha: 29 de enero de 2026
Desde el poeta Virgilio en el siglo I a.C. hasta las conversaciones cotidianas de hoy, la queja es universal: la vida parece moverse «demasiado rápido». Sin embargo, la psicología ha tenido dificultades para explicar por qué periodos que duran años o décadas se sienten como un suspiro al mirar atrás. Un exhaustivo artículo de revisión publicado en la revista Frontiers in Psychology por los investigadores Mark J. Landau y Young-Ju Ryu propone un marco integrador para entender estos juicios sobre el tempo de la vida (LTJ, por sus siglas en inglés), revelando que la sensación de aceleración es mucho más compleja que una simple cuestión de memoria.
Mecanismos «fríos»: la lógica de la rutina y la memoria
La primera familia de explicaciones se centra en procesos cognitivos puros, denominados mecanismos «fríos». El más conocido es la compresión por rutina. Según este modelo, cuando vivimos periodos altamente rutinarios, nuestro cerebro deja de registrar detalles distintivos y «empaqueta» las experiencias en categorías genéricas como «trabajo» o «tiempo en familia».
Al recordar, la ausencia de hitos memorables hace que el periodo se «encoja» en nuestra mente. William James ya sugería en el siglo XIX que, mientras en la juventud cada hora trae una experiencia nueva que alarga el tiempo recordado, en la edad adulta los días se alisan hasta convertirse en unidades vacías que colapsan entre sí. Sin embargo, el estudio de Landau y Ryu destaca que la evidencia científica para esta idea es sorprendentemente mixta: no siempre la rutina predice una vida más rápida, lo que sugiere que hay otros factores en juego.
Mecanismos «calientes»: la paradoja del crecimiento personal
El aspecto más revelador de la investigación es el análisis de los mecanismos «calientes», aquellos cargados de afecto y motivación. Intuitivamente, se pensaba que el tiempo «vuela» cuando la vida es insatisfactoria o carece de propósito. Pero los datos de Landau y Ryu muestran un patrón opuesto y fascinante: los periodos que recordamos como más significativos, atractivos y promotores de crecimiento personal son precisamente los que sentimos que han pasado más rápido.
Esta paradoja se explica a través de dos conceptos clave:
- La nostalgia como escasez: Valoramos los momentos felices porque los percibimos como recursos escasos e irrecuperables. Cuanto más valioso fue un año, más lamentamos su brevedad.
- Identificación y proximidad: Según la teoría de la autoevaluación, tendemos a «acercar» mentalmente los periodos que nos hacen sentir bien con nosotros mismos. Decir que la universidad «parece que fue ayer» es una forma de mantener vivo a ese «yo» exitoso o feliz, lo que colapsa el espacio temporal intermedio y genera la sensación de velocidad.
El peso de la cultura y la productividad
El estudio también aborda la aceleración cultural como un factor de presión externa. En la sociedad moderna, existe una norma social que equipara la ocupación constante con el valor personal. Decir que el tiempo «se nos escapa» puede funcionar como una señal de estatus o competencia: alguien cuya vida pasa rápido es alguien que está «aprovechando» su tiempo según los estándares de productividad actuales.
Referencia a la fuente y conclusiones para el bienestar
El estudio, titulado «Life-tempo judgments: Toward an integrative accounts of why life seems to fly», ha sido publicado este 26 de enero de 2026 en la revista científica Frontiers in Psychology. La investigación, firmada por Mark J. Landau y Young-Ju Ryu del Departamento de Psicología de la Universidad de Kansas, propone que entender por qué la vida se siente rápida puede ayudarnos a clarificar qué significa una «vida rápida»: si es un reflejo de pérdida o, por el contrario, una señal de plenitud y compromiso vital.
Contrario a los consejos habituales de «buscar la novedad para frenar el tiempo», los autores sugieren que una vida recordada como rápida no tiene por qué ser un signo de malestar. De hecho, a menudo es la huella de una vida llena de maestría, conexión y significado.
El estudio, titulado «The time of your life: mapping the mechanisms behind life tempo judgments», ha sido publicado este 26 de enero de 2026 en la revista científica Frontiers in Psychology, Front. Psychol. 16:1747171. doi: 10.3389/fpsyg.2025.1747171. La investigación, firmada por los psicólogos Mark J. Landau y Young-Ju Ryu, ha contado con la edición del experto Keith Markman de la Universidad de Ohio y la revisión por pares de especialistas de la Universidad de KwaZulu-Natal (Sudáfrica) y la Universidad Técnica de Múnich (Alemania).
© 2026 Landau y Ryu. Contenido distribuido bajo Licencia Creative Commons Atribución 4.0 Internacional (CC BY 4.0).
La opinión
Esta investigación resulta fascinante porque rompe con la idea de que los life-tempo judgments son simples fallos de nuestra memoria. En realidad, son evaluaciones flexibles que comparan nuestra duración recordada con un estándar subjetivo de plenitud. Esto nos invita a reflexionar sobre la importancia de trabajar activamente en crear momentos plenos y constantes; lejos de ser un motivo de angustia, el hecho de que el tiempo «vuele» puede ser la confirmación de que estamos habitando una vida rica en significado y crecimiento. En última instancia, nuestra relación con el tiempo es la narrativa que construimos para dar sentido a quiénes somos.